Terminamos la semana con un nuevo artículo sobre jardinería. En esta ocasión, os hablaremos de los cuidados de la albahaca, conocida científicamente como Ocimum basilicum.

Probablemente hayas oído hablar de ella, pues se trata de una planta muy conocida por su aroma y sus aplicaciones culinarias. Además, es un excelente remedio para aliviar el dolor de cabeza y los problemas con la digestión.

Como podrás comprobar, sus utilidades son tremendamente beneficiosas para tu salud, así que no estaría nada mal tener una en casa, ¿no crees?

En este post hablaremos sobre los cuidados de la albahaca, de los aspectos más importantes de su cultivo y de las enfermedades que puede sufrir.

¡Vamos allá!

¿Qué es la albahaca?

Nombre científico Ocimum basilicum
Nombre común Albahaca (también conocida como alhábega)
Clase Magnoliopsida
Familia Lamiaceae
Género Ocimum
Origen La albahaca es una planta originaria de varias regiones tropicales de Asia, entre las que podemos citar India y Pakistán.

Nativa de tierras con climas cálidos, se cultiva como hierba perenne.

La Ocimum basilicum, también denominada albahaca, es una planta herbácea de corte anual. Su crecimiento es bajo, pues aun estando totalmente desarrollada, su tallo no llega a superar los 130 cm de altura.

Sus hojas son suaves. Tienen forma de ovoide y están dentadas, aunque su aspecto puede variar dependiendo del tipo de albahaca.

En cuanto al color, pueden ser de un color verde muy intenso, pero una vez más, este factor puede variar según la especie.

Por ejemplo, la Ocimun sanctorum L. (también conocida como albahaca morada), se caracteriza por el tono púrpura que adquieren su follaje y su tallo. Igualmente, el color de sus flores es distinto, puesto que es rosa pálido.

¿Y las flores?

Son tubulares, de color blanco y con detalles en violeta. Estas flores surgen en verano, a partir de unas espigas que emite la planta.

Entre sus principales características, destaca su aroma.

Esta es la razón de que la albahaca haya adquirido una gran popularidad en el mundo de la gastronomía. Es tremendamente fácil de combinar con diferentes platos.

Estas propiedades aromáticas no solamente son útiles para cocinar, también son perfectas para repeler ciertos insectos. La albahaca es un buen repelente natural.

¿Por qué?

Los mosquitos no soportan el estragol, una de las sustancias de las que se compone la albahaca y que, además, es el principal causante de su peculiar hedor.

Esto tampoco debería sorprendernos, pues en la antigüedad se consideraba que el aroma de la albahaca ayudaría a combatir los malos espíritus.

Por tanto, si quieres evitar picaduras, es muy recomendable que tengas esta planta cerca.

No obstante, para que permanezca junto a ti muchos años, deberás aprender cómo conservar la albahaca.

Para ello, te enseñaremos cuales son los factores que influyen en su cultivo y que cuidados debes tener en cuenta para que crezca adecuadamente.

Cuidados para la albahaca: factores a considerar

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Como todas las plantas, para que la Ocimun basilicum pueda desarrollarse y sobrevivir necesita tener varios cuidados. Sin embargo, en el caso de la albahaca, mantenerla no es extremadamente difícil.

Tan solo hace falta un poco de paciencia y prestarle atención, pues son muchos los factores que pueden jugar en su contra, como comprobarás a continuación.

Si sigues leyendo, descubrirás una serie de directrices a la hora de cultivar la albahaca.

La ubicación

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Puedes cultivar la planta en tu casa, pero primero deberás asegurarte de que la temperatura ambiental sea la adecuada.

Por lo tanto, piensa antes de nada dónde vas a ubicar la maceta

Estamos ante una especie que, además de no llevar nada bien las fuertes corrientes de aire, deja de crecer si se encuentra bajo climas fríos.

Debes situarla en una estancia donde la temperatura llegue, como mínimo, a 15ºC. Recuerda que sus orígenes son tropicales.

La luz: Iluminación o semi-sombra

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La albahaca es una planta versátil. Puede crecer estando totalmente expuesta al sol, pero vigílala con regularidad ya que corre el riesgo de secarse.

Tendrás que asegurarte de que la planta permanezca siempre húmeda.

Sin embargo, como ya te hemos dicho, la albahaca puede crecer sin problemas donde haya semi-sombra. De hecho, esta alternativa es más que recomendable en verano, ya que es cuando hace más calor.

Riego de la albahaca

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Debes regarla siempre que el suelo esté seco.

La albahaca es una planta de humedad, por lo que debe permanecer bien hidratada. Necesitará que la riegues con constancia, pero sin llegar a encharcar el suelo.

De todos modos, dependiendo de la época del año, la planta necesitará una mayor o menor cantidad de agua.

Aunque sea en de forma moderada, es preferible regalarla dos veces al día, especialmente durante los meses más calurosos del año. Sin su dosis diaria de riego, las hojas terminarán marchitándose.

Consejos para el suelo

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Como ya sabes, es imprescindible que el terreno sobre el que plantes la albahaca esté húmedo. Por eso, para cultivarla te recomendamos que emplees un sustrato para semilleros que sea profundo y fértil.

Cuando lo llenes, evita apelmazarlo.

Una vez que siembres las semillas de la albahaca, deposítalas sobre la tierra y riégalas con cuidado de no removerlas.

¿Y el abono?

Es recomendable abonarla de forma natural una vez al mes, cuando la humedad sea baja.

Poda de la albahaca

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Para que nuestra planta crezca abundante (pero no de forma excesiva), te aconsejamos podarla cada dos o tres semanas.

Además, puedes recolectar las hojas recortadas y aplicarlas en tus labores culinarias. ¿A que resulta práctico?

 Por otra parte, es conveniente eliminar las flores (a no ser que tengas pensado recolectar semillas).

¿Por qué?

De este modo, evitaremos que la planta se sobrecargue y le ayudaremos a crecer más fuerte.

Enfermedades y plagas de la albahaca

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Pese a que anteriormente te explicamos la razón de que la albahaca es un excelente repelente de insectos, esto no implica que sea inmune a posibles ataques e invasiones.

¿Cuáles son algunos de sus enemigos?

  • Caracoles y babosas: A estos gasterópodos les encanta comer albahaca. Es fácil detectarlos debido a los agujeros que dejan sobre las hojas cuando la devoran. Tampoco es complicado acabar con ellos, pues existen trampas específicas para capturarlos.
  • Marchitez: Enfermedad causada por el hongo Fusarium oxysporum. Provoca que las hojas de la albahaca se marchiten incluso cuando las condiciones climáticas son favorables. Uno de sus síntomas más visibles es que las hojas se tornan amarillas. Para combatirlo, opta por aplicar tratamientos cúpricos y antifúngicos especializados.
  • Pulgones: Son viejos conocidos del blog. A veces son difíciles de identificar ya que tienen pueden ser del mismo tono verde que las hojas de la albahaca. Puedes eliminarlos aplicando insecticidas específicos y tratamientos ecológicos.

Hasta aquí la entrega de hoy. Esperamos que nuestros consejos te hayan parecido útiles y que los puedas aplicar en el cuidado de tu albahaca.

¡Nos vemos la próxima semana con una nueva entrega!

Características y cultivo de una especie.

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