Como todos sabemos, la alcachofa o alcachofera es una hortaliza tan sabrosa como polivalente, ya que sus hojas esconden una gran cantidad de vitaminas, minerales y antioxidantes. Su inclusión en las dietas bajas en calorías no es fruto de la popularidad o la casualidad, pues la fibra vegetal contenida en esta planta es ideal para controlar el apetito, de ahí que incluso una de estas dietas lleve su nombre. Además, es utilizada para luchar contra la diabetes, la osteoporosis o el estreñimiento.

La variedad más conocida en España es la llamada «Blanca de Tudela» pero dista de ser la única, ya que también tenemos las de denominación francesa e italiana. Su cultivo requiere de unas características concretas, la temporada de cosecha se incluye en una época concreta del año y la plantación se realiza de una forma determinada.

En este artículo se analiza en profundidad lo mencionado anteriormente y mucho más, por lo que para conocerlo solo tienes que seguir leyendo.

La alcachofa: Qué es y qué características tiene

La Cynara Scolymus, o como se conoce habitualmente, la alcachofa, es más que un alimento nutricional o depurativo. Sus distintas variedades, características y su composición química la hacen única en la lucha y prevención de enfermedades o en el regulamiento del organismo.  ¿Pero qué es exactamente y qué características tiene?

Qué es la alcachofa

Nombre común: Alcachofa, Alcachofera, Alcaucil .

Subespecie: Cardo de comer.

Nombre científico: Cynara scolymus

Familia: Asteráceas (Compuestas)

Origen: Planta originaria del norte de África y su cultivo está localizado en países del Sur de Europa como por ejemplo España, Italia o Francia.

 Variedades más comunes de la alcachofera

La alcachofa presenta diversas variedades de planta según su denominación geográfica. La españolas, francesas e italianas son las más comunes. La diversidad de la especie no solo se centra en la zona geográfica de plantación, sino que también se pueden distinguir debido al tamaño o el color.

Variedades de España

En España destaca la Blanca de Tudela, una variedad cultivada en el norte y en el sur de la península.  Existe otro tipo, la Monquelina, pero ésta está prácticamente desaparecida.

Blanca de Tudela

Es la variedad peninsular más cultivada, una de las verduras más ensalzadas por los gastrónomos y es denominada la flor de la huerta. La Blanca de Tudela es casi la única destinada al mercado nacional. Se cultiva en Navarra, La Rioja, Murcia y Alicante.

Esta alcachofa se caracteriza por tener un color verde no brillante, crecer con una forma redondeada y por tener un orificio en la parte superior de la planta causado por la no unión de las hojas. Además, su fruto es muy tierno.

Variedades de Francia

El país francés cuenta con tres variedades principales, la llamada Violeta de Provenza, la Camus de Bretaña y la Verde de Laon. Las alcachofas francesas son de tres tamaños distintos: grandes, medianas y pequeñas.

Violeta de Provenza

Alcachofa de variedad pequeña, de forma cónica, con capítulos grandes y hojas verdes manchadas de violeta. Se cultiva en la zona mediterránea y se comercializa bajo el nombre de alcachofa “bouquet”. Se puede comer cruda, curada o cocinada.

Tiene un ciclo precoz, es muy productiva y su cultivo requiere de terrenos profundos y expuestos al sol.

Camus de Bretaña

La alcachofera Camus de Bretaña es la más grande de todas, por ello no resulta raro que sea la favorita de los mercados europeos en cuanto a su tamaño. Sus frutos pueden rondar los 300-500 gramos por unidad, tienen una forma redondeada con hojas anchas y cortas. Su capítulo es de color verde y muchas veces muestra un color púrpura en las puntas.

Esta variedad comienza a dar frutos con los primeros calores y es en plena época de verano cuando las plantas están en su punto más alto de producción.

Verde de Laon

Alcachofa de la región de Francia que se adapta muy bien al frío. Es más robusta que la anterior, muy rústica, con cabezas muy grandes, fondos gruesos y brácteas muy carnosas.

Actualmente es una de las más populares debido a su fama de facilitar la pérdida de peso y su ayuda a la digestión. Sus propiedades son fundamentales para la regeneración de órganos y la eliminación de substancias nocivas del cuerpo.

Variedades de Italia

Las alcachofas de Italia son de color verde más o menos intenso, con matices rojos violetas y tamaños variables. Destacan las variedades Espinosa, Romanesco, Francesino Catanese.

Espinosa

La alcachofa Espinosa debe su nombre a la forma espinosa que tienen sus hojas. En Italia se considera la mejor para comer en crudo. Al masticarla es carnosa y crujiente.

Romanesco

Este alcaucil de origen italiano tiene una alta precocidad. Se trata de una planta de vigor medio con unos frutos de gran calibre. Su forma es redondeada, presenta un color violeta muy intenso, es muy tierna y tiene un sabor muy dulce. Su producción se sitúa principalmente en primavera.

Francesino

Planta parecida a la de origen francés “Violeta de Provenza”. Su producción es la más extendida al sur de Italia, sobre todo en zonas de Sicilia y Apulia.

Catanese

La alcachofa Catenese es muy similar a la anterior, pero se distingue de la Francesino en que es mucho más abierta y en que se adapta mucho mejor a zonas más cálidas. Su uso se centra principalmente en el procesado industrial.

Composición Química de la alcachofa: Valor nutricional por 100gr de porción comestible

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Características principales de la alcachofera

Forma: La parte comestible de la alcachofa es la inflorescencia, ya sea alargada o achatada. Esta inflorescencia tiene forma de rosetón y sus hojas son verdes y superpuestas. El corazón son las brácteas (hojas) blandas y las porciones blandas del cogollo.

Tamaño y peso: El tallo llega a medir el metro de altura, es erguido y grueso, y se divide en ramas en cuyos extremos están las grandes inflorescencias que pueden llegar a tener unos 12 centímetros de diámetro.

Color: Las hojas y el tallo son de un color verde brillante.

Sabor: Si la alcachofa se toma asada tiene una carne crujiente. Además es jugosa, fina y suculenta.

Propiedades de la alcachofa: Beneficios para la salud

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La alcachofa constituye un alimento sano que no puede faltar en una dieta equilibrada. Esta planta posee una serie de importantes propiedades y beneficios saludables.

La estimulación del hígado y la bilis

Tiene propiedades desintoxicantes ya que contiene grandes cantidades de ácidos cafeico, linoleico, cinarina o ácido decafeolquínico (estimula la secreción de la bilis por el hígado). La citarina encontrada en grandes cantidades en el tallo provoca la estimulación de la bilis. Una forma de estimular el hígado es tomar sus hojas infusionadas al menos tres veces al día.

La protección del organismo de enfermedades hepáticas

Debido a que la alcachofa estimula la bilis, el organismo queda protegido de enfermedades hepáticas como la cirrosis, la hepatitis o la ictericia causadas en muchos casos por el sobreconsumo de medicamentos o como consecuencia de éstos.

Previene enfermedades vasculares

Su consumo reduce el riesgo de sufrir alguna enfermedad vascular como por ejemplo los infartos, las anginas de pecho o la mala circulación. Los flavonoides, componentes incluidos en esta planta, son los encargados de proteger el organismo de las enfermedades cardíacas anteriormente mencionadas.

Disminuye la presión arterial

Entre muchos de los beneficios de esta planta, se encuentra la disminución de la presión arterial.  Sus propiedades saludables ayudan a prevenir enfermedades como la artritis, la gota o el colesterol.

La cinarina presente en la alcachofera actúa evitando la síntesis endógena del colesterol y lípidos, al mismo tiempo que aumenta la excreción biliar de colesterol y su transformación en ácidos biliares.

Previene el cáncer de hígado

Los polifenoles, ácido cafeico, ácido pantoteico y los flavonoites , componentes presentes en la alcachofa, ayudan a luchar contra el cáncer de hígado y otros tipos de cáncer como el de colon o el de mama. Estudios recientes así lo han demostrado.

Tiene propiedades diuréticas

Su aporte de potasio e inulina facilita la excreción urinaria, por ello se considera un diurético suave. Esta hortaliza es perfecta para evitar la retención de líquidos, lo que es muy interesante no solo para aquellas personas que sufren obesidad, sino también en los tipos de dolencia que mejoran con la eliminación de agua y la consiguiente toxicidad.

Mejora la diabetes

La reducción de azúcar en sangre se consigue consumiendo el jugo de las hojas de la alcachofa. La inulina, uno de sus componentes, es un tipo de fibra capaz de reducir el nivel de este azúcar,  previniendo así esta enfermedad. Para las personas que la sufren es recomendable añadir esta hortaliza de forma habitual a su dieta ya que ayuda a controlar la absorción de los hidratos de carbono.

Sacia el apetito

El jugo de alcachofa reduce la sensación de hambre y es por ello que la planta es aconsejada a personas que quieran seguir una dieta baja en calorías. Constituye un plato bajo en calorías y rico en fibra por lo que ayuda en los procesos de adelgazamiento.

Regula el tránsito intestinal

Su gran aporte en fibra convierte a la alcachofa en una de las mejores plantas para regular el tránsito intestinal y prevenir el cáncer de colon. Es la inulina la que se encarga de estimular el crecimiento de las bacterias bifidobacterias (combaten los agentes bacterianos intestinales) para así luchar contra las enfermedades de la flora intestinal.

Las temporadas de la alcachofa

Como muchas otras plantas, la alcachofa solo se puede cultivar en ciertas épocas del año, por ello los meses de consumo varían.

Otoño

La alcachofa es una planta característica del otoño, su consumo se centra de los meses de Noviembre y Diciembre, ya que la planta presenta un buen tamaño, un cogollo grande, mucha carne y un sabor delicioso.

Primavera

La primavera es la otra temporada de esta hortaliza, cuando la misma es cosechada en el Mediterráneo. Se puede encontrar en abundancia en los meses comprendidos entre Marzo y Junio.

El cultivo de la alcachofera

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La plantación de la alcachofa no es tan sencilla como parece. Para un buen cultivo se requieren una serie de características previas relacionadas con el clima, el riego, los nutrientes o el sustrato del suelo. Además, tiene una forma característica de labranza.

Requerimientos para un buen cultivo

Para una correcta producción de alcachofas existen una serie de requerimientos previos. El clima, el riego, los nutrientes de la tierra y el sustrato van a ser determinantes para una buena cosecha.

Clima

Unas adecuadas condiciones climáticas son extremadamente importantes para el cultivo de estas hortalizas. Las alcachofas necesitan unas temperaturas frías para desarrollarse pero no soportan ni un frío extremo ni un excesivo calor.

Necesitan abundante agua pero no toleran una gran humedad. El rango de temperaturas ideal se sitúa entre los 7ºC y los 29ºC. El clima perfecto para esta planta se da en el Mediterráneo.

Riego

Las alcachofas necesitan un sistema de riego regular pues para desarrollarse dependen de una humedad concreta. El riego debe proporcionar un suficiente empapamiento para conseguir un buen arraigado.

La carencia de humedad en el suelo cuando los frutos están en formación provoca una mala calidad de los mismos. Para su cultivo, lo ideal es instalar un sistema de riego por goteo. Cuando la planta está en su madurez, se riega de forma continua.

Nutrientes

Es necesario un buen abonado de fondo ya sea con estiércol o compost y un compost maduro en la fase de producción.

Sustrato

El cultivo de las alcachofas requiere un suelo sano, aireado en cuanto a la profundidad y rico en materia orgánica. Las plantas del alcaucil tienen un sistema radicular fuerte y profundo que puede adaptarse a multitud de suelos, aunque sus preferidos son los profundos, arenosos, fértiles y bien drenados.

Cómo se cultiva: el sistema más habitual

La forma más habitual de cultivar la alcachofa es mediante el sistema de “estaca” o “esquejes”. Esta forma de cultivo consiste en arrancar las estacas laterales de la mata de la alcachofera, unas estacas que han sido previamente seleccionadas para que ninguna de ellas contenga deficiencias, agujeros o podredumbre en la base.

La plantación suele hacerse entre los meses de julio y setiembre en las zonas cálidas y entre marzo y abril en las zonas más frías.

Se trazan líneas o bancales con unos 70 cm de separación entre estaca y estaca y se cubre la tierra con unos 3 o 5 cm de compost.

PLAGAS Y ENFERMEDADES

Como otros tipos de plantas, la alcachofa es susceptible de sufrir numerosas plagas y enfermedades. Las más comunes y dañinas se explican a continuación.

Plagas más comunes

Pulgón: La especie de pulgón más problemática es Aphis fabae ya que aguanta unas temperaturas muy bajas y no suele interrumpir su actividad. Reduce la capacidad fotosintética de la planta succionando su jugo.

Gusano barrenador: Se alimenta de los nervios de las hojas llegando incluso al tallo. El problema viene cuando limita o reduce el crecimiento de las estacas.

Minador: Las hembras excavan galerías dentro de las hojas para luego depositar sus huevos. Las larvas se alimentan del tejido vegetal causando una disminución de la superficie foliar de la alcachofa.

Polilla: Las larvas de este tipo de polilla roen los nervios centrales de las hojas de la alcachofa. Son más activas en los meses de calor.

Ácaros de la alcachofa o araña roja: Suelen aparecen en zonas tratadas con productos químicos. Atacan en la última fase de producción.

Enfermedades que más afectan a las plantas de la alcachofa

– Nematodos: Enfermedad de la alcachofa que causa un crecimiento lento o un cese en el desarrollo aunque las condiciones de agua y abono sean óptimas. Si se arranca la planta y en la raíz hay unos nódulos no cabe duda de que se trata de esta peste. Para combatirla es necesario el tratamiento químico con productos nematicidas, métodos como la solarización o métodos como la rotación de cultivos.

Oidiopsis: Hongo que provoca que las hojas de la alcachofa acaben necrosando con el paso del tiempo. Empieza siendo una capa blanca y termina debilitándola volviendo sus hojas amarillas. Esta enfermedad se ve favorecida con las altas temperaturas. Para evitarlo es aconsejable aplicar el tratamiento en las fases iniciales.

Rhizoctonia:  Afecta al proceso inicial de la plantación, cuando se emiten los primeros brotes y estos se marchitan. A medida que la planta va creciendo, este hongo va desapareciendo ya que encuentra problemas para desarrollarse. Para exterminarlo se pueden tomar medidas químicas o métodos como la rotación de cultivos o la solarización.

Verticillium: Hongo que se desarrolla en el interior de la alcachofa. La enfermedad se detecta cuando el proceso de crecimiento de la planta se detiene o ralentiza. Las temperaturas primaverales favorecen la desaparición de esta peste. Para eliminar definitivamente el problema, los métodos de rotación de cultivo o solarización son altamente efectivos.

Ascochyta:  Afecta a las brácteas de los capítulos de la alcachofa. Aparece en forma de manchas negras y picnidios de 1 o 2 cm. Se reproduce en épocas de lluvia , temperaturas suaves y con una alta humedad.

Características y cultivo de una especie.

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